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Entrevista a Ana Giselle Rosas, Candidata a la Secretaría de la Mujer

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Hoy, en la tercera entrega de la colección de entrevistas de la RenovaciónCD, entrevistamos a Ana Giselle Rosas: Una guerrera, madre de trillizos, que peleará por la Secretaría de la Mujer de Cambio Democrático.

 

Madre primeriza y trillizos. Esa sí es una buena historia de Renovación.

Definitivamente, si hay un evento que marca un antes y un después en mi vida ha sido la bendición de ser madre.

Marcos y yo sólo teníamos diez meses de casados cuando descubrimos que estábamos en embarazo. Al primer examen me confirmaron que venían tres bebés de una sola. Sentimientos encontrados, definitivamente, pero como familia recién formada, esta experiencia nos unió mucho.

Como mamá, yo sólo tenía dos manos para atender a tres niños prematuros. Ellos nacieron muy pequeñitos, solo pesando dos libras y media; estuvieron dos meses hospitalizados en la Caja de Seguro Social. Este evento me hizo reafirmar mi fe y convicción de que Dios nos tiene un plan preparado, uno propone… y Dios dispone.

 

Echando la vista atrás, y desde la posición actual, parece que todo se ha mantenido estable, pero tengo curiosidad, con trillizos, y con la edad que tienen ahora, las travesuras estarán a la orden del día. ¿Alguna vez se han hecho pasar el uno por el otro o cosas así?

(Se ríe) La verdad que para ser tres de la misma edad se portan bastante bien. Yo creo que es producto de que se acompañan, de que nunca se sienten solos, de que son un equipo. A veces hay dos que hacen mancuerna y a se apoyan para contrarrestar a otro. No he tenido todavía el problema ese de la suplantación pero sí me ha pasado que hay ocasiones en donde uno se está portando mal y termino dándole el chancletazo a otro. Hasta la mamá se confunde en algunas ocasiones de a quién tiene que regañar cuando se portan mal (risas).

Hoy mis hijos son niños muy activos de diez años. Diego, Andrés y Daniel. Hay mucha organización y disciplina en la casa, cada uno colabora y realiza tareas en la casa, son buenos estudiantes y también acompañan en las actividades políticas. En palabras de ellos, se sienten contentos que el trabajo de su mamá sea ayudar a otros a través de la política.

 

Por lo visto ellos también forman parte de la vida política igual que usted, que desde muy pequeña formó parte de la vida política en su familia.

Así es. Lo primero que pienso es que nacer en el seno de una familia política hace que el servicio público se convierta en algo natural. Yo crecí viendo a mi papá trabajar y luchar por mejorar su comunidad, él fue dos veces diputado y Contralor General de la República, así que cuando creces con un papá políticamente tan activo, realmente te toca involucrarte porque aunque tú no lo quieras el tiempo familiar es compartido. Para yo pasar tiempo con mi papá me tenía que montar en el carro e irme a las reuniones en las que participaba, algunas veces sin entender mucho lo que en esas reuniones se hablaba.

En la medida que fui creciendo, fui asimilando, fui entendiéndolo, fui participando, fui opinando y definitivamente sí siento que es un beneficio que no sólo me ha ayudado en la parte política, sino en la parte profesional, como abogada, y en la parte personal.

 

De hecho, la política ha sido como el engranaje en su vida, siempre presente.

Participo en actividades políticas desde los ocho años, siempre acompañaba a mi papá a las reuniones y definitivamente eso ha contribuido a mi desarrollo y desempeño. Desde los 18 años me inscribí en un colectivo político y me agité en los grupos de juventud.

En 2009 el Presidente Ricardo Martinelli me invita a formar parte de su equipo de gobierno y a formar parte del Cambio Democrático y desde ese momento no he dejado de caminar el país compartiendo la visión de nuestro partido. He colaborado en varias partes del país con inscripciones, he capacitado a grupos juveniles, etc.

Inclusive conocí a Marcos haciendo política. Muchas personas argumentan que de la política no se saca nada bueno, yo respondo a eso que ha sido gracias a la política que yo encontré al mejor esposo, compañero y padre de mis trillizos.

Yo hacía campaña para la presidenta Mireya Moscoso, en ese momento el papá de él era candidato a la vicepresidencia y mi papá su jefe de campaña. Nos conocimos como jóvenes líderes políticos en la juventud del Molinera, eso fue en 1999 y desde ese momento no hemos dejado de hacer política juntos, siempre apoyándonos mutuamente.

Así que de manera muy natural la política ha formado parte de mi vida. Siempre me ha gustado, siempre me he sentido útil participando dentro de la política y siempre he considerado que las mujeres debemos participar más activamente, algunas tienen tal vez mayores dificultades que las que yo he tenido, producto tal vez de que ese crecimiento entendiendo el entorno, entendiendo la importancia de sumar siempre, de ser conciliador, etc.

 

¿Qué cree que aporta Ana Giselle a la Secretaría de la Mujer?

Si le preguntaras a mi hijo Diego, diría que la tolerancia (se ríe). Considero que mi mayor aporte serían las ganas que tengo de que logremos hacer una realidad el empoderar a miles de mujeres, que tengamos más candidatas y que ganemos en 2019. Tengo gran interés de que todas trabajemos como un solo equipo para lograr este propósito.

 

¿Como mujer que obstáculos ha ido encontrando en este mundo?

El rol de la mujer está en constante evolución, podemos ser amas de casa, madres, profesionales, esposas y políticas. No hay límites para las metas que nos propongamos. Las mujeres estamos ocupando los espacios políticos por méritos propios, no por llenar una cuota. Siento que cada vez es más amplio el reconocimiento de que hacemos las cosas de manera organizada, en equipo y con una sensibilidad especial.

 

Además usted viene de un entorno dominado por mujeres, ¿cómo fue su infancia?

Soy la mayor de ocho hermanos, de los cuales sólo dos son hombres, y los roles en mi entorno familiar siempre han tenido un marcado liderazgo femenino. Mi crecimiento estuvo fuertemente influenciado por la presencia de mi abuela materna y mi abuela paterna, ambas educadoras y líderes en su comunidad. De mi mamá recibí siempre el ejemplo de mujer luchadora y profesional.

 

Y la vida en Chiriquí, ¿cómo es?

Mira, recuerdo los veranos rodeada de gente, de manera usual también los compartía con mis primos, alrededor de 15 primos en casa de mi abuela, un sentimiento muy matriarcal. Una mujer que realemente marcó mi vida, una mujer santeña orientada y educándonos siempre en el servicio y en la atención a los demás.

Siempre la recuerdo como una mujer que le abría las puertas a todo el que nos visitaba, que atendía muy bien a las personas independientemente de que fueran humildes y sencillas, siempre había una taza de café para todo el que nos visitaba. Eso realmente marcó mi sentido y mi forma de entender que todos somos importantes.

 

Ya imagino, veranos muy familiares y llenos de anécdotas.

Definitivamente, como éramos tantos primos en la casa de mi abuela siempre había que compartir. Mi abuela hacía duros, duros de coco, riquísimos. Y por supuesto cuando llegábamos todos los nietos le quebrábamos el negocio, porque nos comíamos todos los duros, así que le tocaba a mis tíos después estarle reponiendo y pagando los duros que los niños nos comíamos (se ríe). Y mi abuelo, papá Milo, un hombre muy consentidor, cuando pasaba el camión de la Estrella Azul a repartir los Skimopie nos compraba una bolsa y no duraban en el congelador ni un sólo día. Nos sentábamos hasta que nos los comíamos todos, y eso que cada bolsa traía unos cincuenta.

Recuerdo una infancia rodeada de la naturaleza, montar en bicicleta en las tardes, irnos a bañar al río, caminando, partiendo coco, quemando pepitas de marañón, etc., realmente una infancia llena de participación y alegría, de la simpleza del campo que enriqueció mi vida y también me permitió valorar la importancia de las personas humildes, de las personas sencillas.

Crecí de manera natural inclusive, rodeada de grupos indígenas porque mi abuela era educadora y en muchas ocasiones les daba hospedaje, posada, se quedaba con niñas que venían de la comarca y ellas vivían en mi casa con mi hermana y conmigo. Para que te hagas una idea, mi abuela cuando iba a comprar los pañuelos para la escuela, compraba media docena para mi, media docena para mi hermana y media docena para Edilsa, que era la niña que se quedaba con nosotras en la casa.

Entonces crecimos siempre con ese sentimiento de igualdad en donde todos y todas deben tener siempre las mismas oportunidades y en donde nos sentíamos siempre contentos de poder compartir lo mucho o lo poco que teníamos en la casa con las personas que nos visitaban.

 

También además de familia, muchas amistades imagino.

Tengo amistades de infancia con quienes hasta la fecha mantengo vínculos importantes, inclusive algunos de ellos fueron parte de mi equipo de campaña durante la candidatura a Diputada en el Oriente Chiricano.

 

Cierto es, ¿cómo vivió ese proceso de impuganción y la repetición de las elecciones?

Fue un orgullo participar como la primera candidata CD en el circuito 4-6. En este circuito nunca habíamos candidatizado a un diputado, ya que el partido no contaba con la organización ni la estructura. A mi, en conjunto con un excelente grupo de hombres y mujeres, nos correspondió la tarea de levantar esta estructura, lo que le permitió a CD tener por primera vez candidatos a respresentantes en los 24 corregimientos, alcaldes y una candidata a Diputada.

Me llenó de rogocijo que el Oriente Chiricano me respaldara con su voto el 4 de mayo, saliendo electa con amplia diferencia. Lamentablemente se levantó en mi contra una fuerte campaña y fui llevada a una segunda elección donde los candidatos perdedores se unieron en mi contra. Las elecciones no se dieron en las mismas circunstancias que el 4 de mayo, pero a pesar de eso el pueblo respondió y defendió su voto. El Cambio Democrático sacó más votos para Diputado el 21 de diciembre que el 4 de mayo.

Aceptar que nos habían robado la curúl no fue fácil. No me la robaron a mi, se la robaron al pueblo que me eligió a mi y al Cambio Democrático. Pudieron quitarnos esa oportunidad, pero no me robarán las ganas de seguir luchando por la gente. Hay que demostrar que las mujeres somos fuertes y valiosas, nos sobreponemos a las injusticias y seguimos luchando. Por eso considero que desde la Secretaría de la Mujer son muchas las historias de valor que podemos compartir. Hay muchas mujeres valiosas en Cambio Democrático que deben ser tomadas en cuenta.

 

¿Y qué mensaje le gustaría hacerles llegar a todas esas mujeres para el próximo 25 de octubre?

Sin participación no hay democracia, sin diversidad no hay democracia. Todos debemos ser tomados en cuenta. No podemos hablar de renovación, si no tenemos claro que TODOS somos importantes.

El partido Cambio Democrático es la fuerza opositora más importante del país y como tal debemos prepararnos para ser una opción electoral en el 2019. Esto sólo se logra fortaleciendo nuestrars bases, empoderándolas y dandole el valor que corresponde a las personas que han estado y siguen haciendo el trabajo político. Salir a votar el 25 de octubre es la manera en que reafirmamos: “Aquí estoy”. Aquí estoy para mi partido, aquí estoy para mi país.

En el caso particular de las mujeres yo aspiro a que seamos protagonistas en este proceso de renovación. Estoy segura que muchas de las candidatas a Convencionales y a miembros de las Juntas Directivas en los corregimientos saldrán electas, reafirmando la fuerza y liderazgo de la mujer CD, unidas lograremos el triunfo en el 2019.