ana gallardo

ana gallardo

Entrevista a Ana Gallardo, Candidata a la Secretaría de la Mujer

RenovacionCD_Ana Gallardo

 

Hoy es el turno de Ana Gallardo, una de las últimas Candidatas en lanzar su Campaña para la Secretaría de la Mujer de Cambio Democrático, de cara a las Elecciones Internas del partido el próximo 25 de Octubre.

 

ENTREVISTA

 

 

Antes de empezar me gustaría agradecer la oportunidad que me das de hacer esta entrevista. Estamos totalmente anuentes a realizar un trabajo desde el punto de vista de perfiles para darnos a conocer.

 

Gracias a usted.  Usted se postuló ya a finales del período y no ha podido acompañar al partido en la gira de la Renovación pero, ¿cómo ha vivido este proceso?

Efectivamente a mi no me ha tocado participar en ninguna de las giras porque me postulé después, pero eso no quita para que yo, con el equipito que tengo, al moverme, haber notado en muchos de los copartidarios esa ilusión perdida. Al verme, siento que eso les ha motivado, les ha sensibilizado y esta parte es importante.

En este momento se han corregido algunos errores que se cometieron en el pasado, se está trabajando con más capacidad, con más conocimiento y dentro de lo que es Cambio Democrático, en esto de la Renovación estamos interesados en demostrar que sí somos un partido con formación.

Sé que somos un partido relativamente joven, pero sabemos que tenemos una gran y muy buena posibilidad de volver a por el país y continuar el legado de Ricardo Martinelli. Eso lo conseguiremos con unidad, esfuerzo y trabajo.

 

¿Qué tal la relación con los demás candidatos? ¿Ya se conocían?

Por lo que a la juventud respecta, sí conocía a Maidir y en cuanto a las mujeres, Ana Giselle, al igual que yo, participó en la pasada campaña y sí la conocía aunque no habíamos interactuando hasta este momento, también un poco con Candice; y con Mariela siempre nos hemos dado ánimos políticamente y entre todas pensamos tenernos en cuenta unas a otras en caso de salir escogidas.

He tratado de abrir el compás porque lo importante es hacer un trabajo desde la Secretaría de la Mujer hacia fuera y para ello, nosotras que somos las candidatas, tenemos que vender la mejor imagen y fortalecer el partido con mujeres.

 

Al final después del 25 de octubre habrá un solo equipo.

Así es, una sola golondrina no hace verano y nosotras sí nos encontramos con verdaderas barreras y obstáculos ya que no se trabaja con verdadera equiparación e igualdad de oportunidades. La confianza es siempre para los varones y eso es lo que nosotros queremos cambiar, trabajar con todas esas mujeres a nivel nacional, líderes que han demostrado la lealtad hacia Cambio Democrático y le han aportado su fortaleza y su visión.

También aumentar esa membresía. Necesitamos que se nos dé la oportunidad de capacitaciones, apoyo en la red de comunicaciones. Muchas personas tienen ideas brillantes pero a veces nos pasa que nos enfrentammos al pánico escénico cuando te ponen la cámara delante y te empequeñeces. Son muchas cosas que podemos lograr dentro de la Secretaría de la Mujer, trabajar por la salud y capacitar a las mujeres para que no sean sólo la mamá de sus hijos. Estas son las aspiraciones que yo tengo de llegar a ser elegida.

 

Se le nota con pasión a la hora de abordar el tema…

Soy una mujer que ha trabajado contra la violencia de género, dentro de la Oficina de Oportunidades y Equiparación de Género. Es un tema muy sensible y siempre he tratado de orientar a las mujeres a que busquen ayuda, con psicólogos, con abogados, etc.

 

Conozcámosle un poco mejor, ¿cómo era Ana Gallardo de pequeña?

Tengo el recuerdo más feliz que puede tener una niña, desde mi infancia mis padres siempre me apoyaron en todas mis inquietudes.

Me gustaba mucho sentir el amor y el cariño de mi familia, y siendo honesta, tuve la oportunidad de sentirlo, de ver en mis padres un ejemplo de respeto; primero de uno como persona y segundo del respeto hacia los demás.

La honestidad, el trabajo, el esmero, la lucha, la dedicación de mis padres… todo eso marcó mi infancia.

 

¿Hija única o familia numerosa?

Familia muy numerosa, éramos 12 hermanos, en la actualidad 9 y de las tres mujeres soy la pequeña, pero a pesar de ello tengo experiencias maravillosas, siempre había un motivo para que ellas me incorporaran en sus planes, y eso me hacía sentir grande.

Siempre me gustó participar no solamente de los juegos de la infancia como muñecas y demás sino que al tener un numeroso grupo de hermanos la pasaba siempre jugando con ellos a cualquier cosa, canicas, yoyo, trompo… Siempre me sentí respetada y protegida, aunque en algunos momentos ya sabes, al ser la pequeña jugaban conmigo (risas).

En la actualidad siempre nos manejamos pendientes los unos de los otros, de hecho con esto de mis inquietudes de participar todavía en aspectos políticos están más pendientes que nunca de mi, me orientan y ayudan en todo lo que pueden.

 

¿Cómo se divertía de pequeña?

Yo siempre me he inclinado hacia la música y el baile y me gustaba participar desde la casa. Aprovechaba las emisoras radiales y sus programas infantiles y me ponía a cantar o me subía a la mesa y hacía mi show de baile y mis demostraciones delante de la familia. Eran mi público y mi parte crítica (risas). Cada vez que tengo que enfrentar una situación importante para mi, ellos son mis primeros críticos.

Luego en la escuela siempre traté de destacarme en primeros puestos de honor, ya que siempre en casa se negociaba el rendimiento académico. Y además practicaba natación y participé en muchos concursos.

 

¿Y más adelante, en la universidad?

Estudié Odontología Preventiva y tuve muy buenos maestros que siempre me vieron como un diamante por pulir, por lo que el nivel de exigencia era enorme. Recuerdo el dolor de cabeza que me causaba uno en concreto, el licenciado Luis Casis, que estuvo los cinco años muy pendiente, presionando y haciendo la vida imposible (risas).

 

Ya pasó el trauma…

(Risas) Sí, sí. Ahora visto con perspectiva entiendes que es necesario, que si te exigen es porque te ven capaz. Pero menudos cinco años… (risas). Es más, me acuerdo para la graduación mis compañeros me escogieron para leer el discurso de agradecimiento y este profesor al recoger el diploma me entregó un ramo de flores que, en honor a la verdad, casí se lo pongo en la cabeza (risas). A buenas horas me viene a conquistar el cariño, después de cinco años detrás, siempre vigilante. A la mínima que me distraía o hablaba con alguna compañera ya lo tenía encima (risas). Pero ahora con el tiempo lo agradezco, me sirvió mucho.

 

¿Siempre quiso ser odontóloga?

Dentro de lo que yo soñaba ser, yo quería ser arquitecta porque de alguna manera mi padre estaba vinculado, él era reforzador, trabajaba en la industria del hierro y yo le veía siempre con los planos y hablando con los arquitectos y demás y eso me atraía, además a mi me gustaba el dibujo, ver las construcciones, etc. Pero era una época distinta y no había casi mujeres arquitectas, y como no quería ser cola, sino que quería ser cabeza, entré a estudiar enfermería.

Lo que pasa es que un una práctica un niño falleció y monté un escándalo, fue muy duro para mi y uno de los doctores me dijo que eso no era para mi y me recomendó estudiar odontología, donde el porcentaje de que se te muera un paciente es muy bajo. Y bueno, ya que mi interés siempre ha sido servir y proporcionar esa tranquilidad, si está en mis manos, me inicié con esos estudios.

Y después de tantos años siento una felicidad muy grande porque siento que lo hice con amor, con mucho cariño, respeto y pasión.

 

Y entonces, ¿cómo se inicia en política? 

Cuando tuve la oportunidad de obtener mi primera cédula teníamos en la familia a una persona política, una líder en ese tiempo en el partido liberal y cuando comenzó a captar jóvenes para ayudar me invitó a participar.

Después mi padre fue suplente de representante y también le apoyé. Más tarde uno de mis hermanos fue suplente de diputado y también caminé con él. La siguiente experiencia fue con otro de mis hermanos, Manuel de la Hoz, que fue diputado en dos períodos. Con él me involucré más y acabe siendo coordinadora en el circuito 8-8. Así poco a poco veía que estaba cerca de las personas más necesitadas del circuito y que realmente estaba ayudando en algo y aquello me animó a continuar.

 

¿Cómo llega a Cambio Democratico?

Justo cuando pasa la etapa de mi hermano entra la campaña en que inicia CD, y yo en mi casa dije que me identificaba con el plan de gobierno de Ricardo Martinelli porque veía esa realidad de querer cambiar la forma de vida de este país y realmente me motivó. Entonces una persona que ya estaba dentro me invitó a participar en una reunión y cuando tomé la palabra hice un buen discurso y luego algunos líderes y candidatos quisieron que empezara a trabajar con ellos, ya traía bastante experiencia y al final, de entre todos, me decidí por apoyar a Nelson Gómez y somos tremendos amigos desde entonces.

 

¿Qué le motivó a postularse?

Una persona de mi edad trae bastante experiencia. Además de la trayectoria política y de trabajar contra la violencia del género, durante 30 años he sido la presidenta del Centro Internacional Cultural Místico Esotérico Espiritual y Gnóstico, donde trabajamos el dominio de la vida, en lugar de que nos domine la vida.

Muchas personas se la pasan quejándose, “no tengo suerte”, “todo me sale mal”, “nadie me quiere”, “soy fea”, etc., y desde ahí tratamos de ayudar a las personas para que salgan de esas situaciones. Acercarles un mensaje de positivismo, de confianza y de valor. Debemos dedicarnos un espacio diario para reconstruir algunas acciones con las que no estamos conformes, entrar en nuestro yo interno y analizar muchas cosas ahí dentro. Situaciones que no se pueden tolerar y que algunas personas aceptan, autocondenándose.

Desde ahí he aprendido que las cosas se ganan, no se otorgan, entonces, juntando toda esa experiencia y por el momento que vivimos creo que ha sido la señal, hace falta empoderar a la mujer, aún hay muchas dificultades y creo que tenemos un buen proyecto para mejorar muchas cosas.

 

¿A usted qué le relaja, qué hace para desconectar?

A mi me gusta pintar, es algo que me saca de este mundo y me lleva a la inspiración. Lo que más, me gusta pintar cerámica y hacer rostros, pero la verdad es que soy feliz trabajando, cuando puedo ayudar o aportar.

Me gusta hacer labor social para que mis nietos pequeños, que afortunadamente tienen todo lo necesario, se metan en ese mundo donde hay gente que no tiene casi de nada y que aprendan a compartir, servir y ayudar a los más necesitados. Creo que es necesario que vivan la realidad y que comprendan que si hay algo que no utilizamos, tal vez otra persona pueda necesitarlo.

A mi hija la apoyo mucho en su carrera como cosmetóloga y luego mi hijo tiene una escuela de fútbol, donde trabaja con niños pequeños y también me gusta apoyar ese proyecto, estoy con él al 100% porque veo lo importante de esa labor y la ayuda que reciben tantos jóvenes a través del deporte.

 

Ya que me habla de sus hijos, dígame, ¿Cómo se le ha dado formar una familia?

Me considero una mujer bendecida por dios porque me ha dado un excelente esposo, al que considero un buen panameño, mi amigo, mi amante, mi confidente… Siempre ha habido en casa mucha compenetración, compañerismo y respeto y todo eso se lo hemos irradiado a nuestros dos hijos. La verdad que junto a él ha sido todo más fácil. Ya casi vamos a cumplir 50 años, pero…

 

Pero…

Pero la historia fue complicada (risas).

A mi, por asuntos de trabajo, me nombran en Bocas del Toro y allí el que ahora es mi esposo trabajaba en las bananeras, era operador de autoclaves. Cuando llego al hospital me encuentro con que el autoclave del hospital no funcionaba y entonces uno de mis compañeros me dice que conoce a alguien que trabajaba en ese asunto y que de alguna manera podíamos llamarlo.

Cuando llega, le veo con ciertas dudas, y para relajar le digo que no se preocupe, que si arregla eso me caso con él. El tipo parece que se lo creyó y lo arregló (risas). Luego a mi me trasladan a Panamá y no tenemos ocasión de volver a vernos, pero el tipo montó una persecución y a través de mis compañeros del hospital me contacta y cómo él también venía mucho a Panamá por temas sindicales, me monta una persecución con mucho detalle, todo muy cuidado y al final me enamoré de su alma y desde ese momento se convirtió en un compañero para mi.

Así que por vivencia personal sé que sí existen hombres buenos y desde aquí, no me gustaría terminar sin mandar un mensaje a todos esos que han incurrido en tantos crímenes horribles y a todas esas mujeres inseguras: Si uno no está cómodo con su compañero, mejor lo deja. Luego se convierte en masoquismo y vivir con odios y rencores es lo peor que hay.